Motiva…¡sin herir!

En ocasiones, con nuestro afán de control y perfeccionismo, después de elogiar a nuestro hijo una conducta, añadimos una crítica o un juicio. Un “ pero …” que anula la fuerza de nuestra motivación . Esa valoración deja de ser motivadora para convertirse inmediatamente en una recriminación . Su efecto es nulo o negativo a pesar de nuestra buena intención. Este es un buen ejemplo : Padre dice : Felicidades por las buenas notas . Lástima que con un poco más de trabajo podrías haber sacado dos sobresalientes más… Hijo siente : Da igual lo que haga que nunca estará orgulloso de mi.. . Padre dice : Felicidades por ese gol pero podrías haber marcado otro más si hubieras estado más atento. Hijo siente : Haga lo que haga, nunca lo haré bien para él… Si queremos motivar, no busquemos “ peros “. Felicítale por ese gol, por su buen pase, por su buena planificación en el campo. Des...