1º. En primer lugar, habría que considerar si es necesario realizar una valoración con profundidad por unos especialistas del problema. Desde mi punto de vista, la evaluación de la situación debería realizarse cuando el hecho de “ser lento”, afecta de manera significativa en la vida cotidiana y escolar del niño/a, en la relación con otras personas o en su estado emocional. Si efectivamente parece que afecta en uno de esos ámbitos, entonces el niño debería ser valorado. 2º. La valoración pasa, en primer lugar, por descartar algún problema médico, que normalmente suele estar relacionado con niveles bioquímicos alterados; por el ejemplo el hierro, tiroides... En este caso, el pediatra sería el primer especialista al que acudir. A continuación una evaluación psicopedagógica puede orientar las dificultades de funcionamiento cognitivo (normalmente la velocidad de procesamiento), los puntos fuertes y débiles del niño. La evaluación psicopedagógica la pueden realizar los orientadores es...