ENSÉÑALE INTELIGENCIA EMOCIONAL DESDE PEQUEÑO

La regulación afectiva está profundamente ligada a su base cognitiva, la denominada capacidad reflexiva. Se trata de la capacidad de pensar en los estados emocionales y mentales propios y ajenos. Las relaciones tempranas de apego suponen el escenario en el que se desarrolla dicha capacidad. La capacidad reflexiva , o también denominada “ mentalización ” es la que permite comprender las emociones, intenciones y pensamientos propios y ajenos, aquello que no se observa, pero se infiere ( Fonagy y Target, 2000; Fonagy , 2004; Fonagy y Bateman , 2008). Constituye un importante hito del desarrollo que se da durante la primera infancia en el escenario de una relación de apego segura (aunque siempre hay posibilidad de desarrollarla más tarde). Aprender a identificar las propias emociones y, sobretodo, a pensar en ellas es el primer paso para desarrollar la capacidad reflexiva pero…¿cómo se aprende? ¡Socorro! ¡Estoy sufriendo y no sé cómo decírtel...